Estudiantes de Canto y Teatro de la Escuela de Música de la Universidad de La Punta (ULP) trabajaron en conjunto para realizar el videoclip de ‘Azúcar, pimienta y sal’.
Más de 30 personas delante y detrás de escena, un bar histórico como escenario y la música de una orquesta de tango en vivo, fueron parte de la realización del videoclip ‘Azúcar, pimienta y sal’. Durante seis horas, estudiantes, docentes y músicos de la Escuela de Música de la Universidad de La Punta (ULP), trabajaron en el rodaje de la propuesta audiovisual. La producción, grabación, edición y posproducción estuvieron a cargo del equipo audiovisual de la Universidad.
La iniciativa nació de una charla entre Fiamma Funes, docente de Canto, y Marcela Aravena, profesora de Teatro. ¿Qué pasaría si los alumnos de Teatro incorporaran la voz y la música a sus interpretaciones? ¿Y si los estudiantes de Canto se animaran a explorar personajes y construir escenas? A partir de esas preguntas comenzó a tomar forma el proyecto. Los ensayos pusieron en diálogo ambas disciplinas: todos participaron de la actuación, mientras que los estudiantes de Teatro trabajaron especialmente con la mímica y la expresión corporal. Luego llegaron la elaboración del guion, la búsqueda de vestuario, maquillaje y una pareja de baile de tango para completar la puesta en escena.
¿Por qué una milonga? Las docentes explicaron que el tango y la milonga, profundamente arraigados en la identidad cultural argentina, aparecieron como el territorio ideal para desarrollar la experiencia. La elección también permitió reunir a estudiantes de distintas edades, en un grupo que abarca desde los 18 hasta los 60 años. En ese encuentro tuvo un rol fundamental el Ensamble Mayor de Tango de la ULP, dirigido por Marcos Longobardi. La locación también respondió a esa búsqueda, eligieron Casa Mollo, un patrimonio cultural, con una estética de época, que actualmente funciona como bar.
Al referirse al resultado, Aravena explicó: “La intención no fue simplemente interpretar una canción, sino recrear una escena, una noche de milonga en aquellos bares de los años pasados, con música en vivo, un presentador, las bebidas clásicas y ese clima particular que rodeaba los encuentros alrededor del tango”. Por su parte, Funes destacó el valor de animarse a explorar nuevos desafíos: “Está bueno tener un desafío, animarse a jugar y disfrutar todo lo que sucede mientras lo construimos”.





